
[...]Somos eternos porque somos manifestaciones de Dios. Por eso pasamos por muchas vidas y por muchas muertes, saliendo de un punto que nadie sabe y dirigiéndonos a otro que tampoco conocemos. El hecho es que esto sucede. Y cuando las personas piensan en la reencarnacion, siempre se enfrentan con una pregunta muy dificil: si en el comienzo exístian tan pocos seres humanos sobre la faz de la Tierra, y hoy existen tantos ¿de dónde vienen esas nuevas almas?. La respuesta es fácil en ciertas reencanaciones, nos dividimos. Así como los cristales y las estrellas, así como las células y las plantas, tambien nuestras almas se dividen. Nuestra alma se transforma en dos, y así en algunas generaciones, estamos esparcidos por buena parte de la Tierra. ¿Y sólo una de las partes tiene la conciencia de quién es?. En si hacemos parte de lo que los alquimistas llaman el Anima Mundi, el Alma del Mundo. En verdad, si el Anima Mundi se limitara a dividirse, estaría creciendo pero también quedándose cada vez más debil. Por eso, así como nos dividimos, también nos reencontramos. Y este reencuentro se llama Amor. Porque cundo un alma se divide, siempre se divide en una parte masculina y en una femenina[...]
-Que buen libro:), cosas soprendentes, que vienen solo de adentro de uno. Nada mas lindo que leer y tratar de buscarle una explicacion a lo inexplicable-

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